Nuestro Nombre

El término nahda procede de la raíz árabe n-h-d, cuyo campo semántico hace referencia a la idea de levantarse o incorporarse con una actitud activa y con disposición para hacer algo; connotación ésta que puede encontrarse de un modo explícito en la definición que el diccionario Lisan al-arab aporta sobre esta palabra: al-nahda implica “poder y fuerza” (al-taqa wa-l-quwwa ). El sustantivo nahda ha sido traducido muy a menudo a las diversas lenguas europeas como “renacimiento”, lo cual, aunque con ciertas reservas, puede aceptarse siempre que no se confunda, ni en sus contenidos ni en sus objetivos, con el movimiento europeo del mismo nombre que durante el siglo XVI buscó la recuperación de la herencia del mundo clásico grecorromano. El otro vocablo castellano que quizás mejor se ajusta al termino árabe nahda es “despertar”.

La mayoría de los investigadores y expertos en el mundo árabe coinciden en aceptar que el inicio de este movimiento de regeneración cultural llamado al-nahda tuvo lugar con la campaña militar de Napoleón Bonaparte en Egipto durante 1798. En efecto, este acontecimiento político de primer orden jugó un importante papel, pues supuso el primer contacto a un nivel generalizado entre el mundo árabe y la moderna civilización occidental y sus avances tecnológicos. Napoleón llevó con él, entre otras cosas, la imprenta y otros modernos artefactos que sorprendieron mucho a la población egipcia, según indican los comentarios de los historiadores de la época. Como consecuencia de este encuentro, la población árabe tuvo conocimiento por primera vez de la prensa escrita que a diario se publicaba en Europa y descubrió algunos géneros literarios como el teatro, prácticamente desconocidos hasta entonces en el mundo árabe. Este contacto con los europeos, aunque se tratara de una dura ocupación militar, favoreció también los primeros intentos de modernización de la sociedad árabe. Así, bajo el gobierno de Muhammad ‘Ali (m. 1849), comenzaron a llegar a Francia los primeros grupos de estudiantes egipcios que acudían a la universidad en busca de nuevos conocimientos, y que más tarde constituirían las élites culturales y políticas de la sociedad árabe.

El fenómeno de al-nahda estableció un proceso de diálogo y de acercamiento hacia la civilización occidental bajo la premisa del reconocimiento por parte de los propios árabes del estado de postración y decadencia cultural de su civilización respecto a la occidental. En esta situación, se produjo el acercamiento con la certidumbre de que el progreso técnico, científico y cultural de occidente permitiría al mundo árabe salir del “túnel del atraso”. 

En los inicios del nuevo siglo, y ante el reto del entendimiento y del dialogo entre civilizaciones, se hace necesario la reivindicación de nuevo del concepto nahda, como manifestación decidida de la voluntad política de apostar por la concordia entre culturas frente al miedo que genera el desconocimiento.